Mi mujer y su amiga

25-11-2017
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Mi mujer y su amiga

El polvo que salvo mi matrimonio

Soy Sergio de 47 años. Llevo casado 30 años, de los cuales 10 si soy sincero casi ni nos hablamos. Estuvimos a punto de separarnos, Porque ya era demasiado fría la relación. Creo que la rutina pudo con nosotros. Pero un día mi mujer trajo a una amiga, que como mi esposa, estaba muy buena. Al parecer iban a salir, entraron en la habitación. Yo desde el salón solo pude escuchar sus risas. Me entraban ganas de entrar y cotillear un poco. Se que quería divorciarme, pero al saber que ella se arreglaba quizás para conocer a otros hombres, me mataba de la rabia, pero supe disimular.
Después de 10 minutos y tres cigarros, se escucho la puerta abrirse, apareciendo ante mi, la figura del cuerpo desnudo de la amiga de mi mujer, que a pesar de que rondaba los cuarenta, todo lo tenía en su sitio, en lo que mas me fije, fue en su coño depilado. Ante mi y cada vez mas asombrado, apareció otro cuerpo, del que si conocía, aunque hacia años que no lo disfrutaba a sin desnudito.
Esas imagenes hicieron que mi polla creciera. Tanto que ya sobresalía mi bulto de mi pantalón. 
Mi excitacion aumento, cuando vi a mi mujer acariciando los senos de su amiga y se dirigió a mi.
-¿Que te parece estos pechos?¡¡uumm!! los tiene bien formaditos, que suaves, ¡¡uumm!! que ricos.
Comenzó con unos lametones en ellos, pasando su lengua por todo aquel seno, pegando bocaditos suaves en los pezones, mientras rozaba su coño por las largas piernas de su amiga, la que con sus gemidos, demostraba el placer que le provoca esa boca y esa lengua.
Esas caricias duraron unos minutos, cambiándolas a ambos pechos, dejándolos ensalivados y con un magreo, que se veían muy eróticos. 
Yo sabia que no aguantaría mucho mas con mi polla escondida en aquel, pantalón, ya que lo que me pedía era que la frotara, para masturbarme. Pero decidí ver un poco mas.
La amiga de mi mujer, apoyo a esta  en el cabecero de la silla, dejando ante mi vista y la suya la vulva y su clítoris. Me miro, se relamió sus labios y colocándose en cuclillas, abrió bien los labios vaginales de mi esposa, sacando su lengua a pasear, por los alrededores de aquella vulva, jugando con su clítoris, al que le daba buenas absorbidas, provocando que mi mujer se estremeciera, a la vez que giraba un poco la cabeza, para observar, como le comían todo su coño.
-¡¡¡uuummm!!! que bien lo haces cabrona¡¡¡aamm!! me encantan los bocaditos que le pegas a mi clítoris¡¡¡uuufff!!! sigue putona que me corro. ¡¡¡aahahaahah!!!! si, si, bébete todos mis flujos,¡¡¡aaaahhhh!!!-
Ya en ese estado de aquella follada lésbica, tenía mi polla en la mano y frotándome como un condenado.
-Mira Leti, el regalito que saco mi marido, ya sabes lo que tienes que hacer.
Le dio una palmada en su nalga. Esta mujer se acerco a mi, me bajo los pantalones, con un empujón me volvió a sentar, y agarrándome mi verga con su mano,  y poniéndose en pompa, comenzó una felación a toda mi polla, mi esposa no perdió el tiempo ya que se agacho, hasta el culo de su amiga, y empezó a comérselo.
Leti, algunas veces, dejaba su felación para seguir con su mano, disfrutando de aquella comida de coño, pero cuando se la volvía a meter me daba con mas fuerza las mamadas llegando incluso a introducir tanto mi verga, que le podían producir arcadas.
-¡¡¡uuuuffff!!! nena como tu amiga siga me voy a correr.¡¡¡aaaahhhh!!! que buena mamada perra
- No todavía no.
Levanto a Leticia de la postura en la que se encontraba, para tumbarla en el suelo, y comenzar la postura de la tijeras, frotándose los coñitos unos con otros, cada vez con mas fuerza, sus cuerpos se retorcían buscando el placer que se daban, y ya los gemidos que soltaron por aquella boca, avisando del orgasmo que en breve esas dos vulvas tendrían, mientras yo me seguía frotando la polla, que también estaba a punto de escupir.
-Leti, me corro¡¡¡aahahah!!!
-y yo¡¡¡ahahahahoohohhhohoohohoh!!!
- Si y yo ya os voy a rociar todo mi semen, seguid refrotando vuestros coños me encanta ya me corro¡¡¡¡aaahhhhooohhhhhuuufffff!!!!
Apunte mi verga a sus cuerpo, llenándolos enteros con mi semen, mientras ella se relamían las partes de sus cuerpos donde este había caído.
Desde aquel día, mi relación cambio. Estábamos mas unidos, y aunque tenemos un mejor sexo los dos, a veces lo compartimos con otras personas, tanto hombre como mujeres. A se me olvido comentar que Leti no era amiga de mi mujer, si no una prostituta a la que esta contrato, para darme un regalo, por mi cumpleaños. ¡Vaya regalo!

 

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