Sexo oral con Gloria

28-11-2017
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Sexo oral con Gloria

La primera vez que un masaje me puso caliente

Os voy a contar mi primer y único sexo lésbico.
Yo tengo una clínica de masajes, me encanta mi trabajo, ya que segun todos tengo unas manos milagrosas, donde las pongo, hay se quita el dolor. Es verdad que no es la primera vez, que alguien con las caricias de mis manos, ha llegado a excitarse, pero nunca me llamaba la atención, ya que lo tomaba como una experiencia mas. Pero con Gloria, fue muy distinto.
Todo comenzó cuando mi secretaria, me paso una llamada a mi consulta.
-¿diga?
.Hola soy Gloria.
-¡Ha Gloria!, dime en que te puedo ayudar
-Llevo dos días con un dolor de espalda y es que ya no puedo mas. ¿podrías darme cita?
-Si, claro, si quieres vente a eso de las 9 que es cuando se va el ultimo cliente. y después nos tomamos algo.
Gloria es mi mejor amiga, con la que me voy de parranda,  y a la que le cuento todo. Por eso no quise que sufriera mas, aquel dolor. Ella era lesbiana, pero a mi no me importaba, ya que entre nosotras siempre hubo mucho respeto, Pero eso si, cuando salíamos si alguna vez se le pegaba alguna tía que no le gustara, me daba un pico y me presentaba como su novia, Yo hacia lo mismo cuando el pesado era un hombre.
A eso de las nueve y diez. mi secretaria apago el ordenador y se fue. yo me quede en el mostrador, esperando a Gloria, la que vino acelerada disculpándose.
-Perdona hija es que no encontraba aparcamientos, e tenido que aparcar tres calles mas arriba-
- No te preocupes, estamos solas. Pero luego te toca invitar a una copa.
-Eso esta echo, pero primero quítame este dolor por favor.
La invite a que pasara a mi consulta y que se fuera desnudando, dejándose solo sus bragas y dándole una toalla. Mientras yo cerré la puerta para que nadie entrara.
La tumbe en la camilla, colocándole la toalla en la cintura, bajándosela un poco hasta el final de su espalda que era casi hasta el principio de su culo.
Le pedí que se relajara, mientras me echaba en mis manos un aceite relajante, para relajarle la musculatura. Frote mis manos con ese aceite, para que al posarlas en su piel no estuvieran frías. Comencé mi masaje por sus hombros, si digo la verdad era una de las pieles mas suaves, que jamás había tocado, si que es verdad que ella se cuidaba bastante. 
¡ufff! ¡guau! que bien, tía eres una maquina con los masajes,
Mire levemente su culo, vi como se movía muy levemente, Note que ya estaba excitada
-¡¡uunn!! que manos tienes
Seguí mis masajes por toda su espalda, llegando ya a su cadera, ella lanzo un gemido muy leve y no se porque, yo también me excite. Seguí con mi masaje, por la parte de la cintura, rozándole a posta sus nalgas. Las que note como las apretaba, del gusto que sentía con mis caricias, yo por mi parte era la primera vez, que me gustaba ver como mi masaje la hacia gozar, Por ello seguí por sus piernas, pasando por sus mulos y rozando sus bragas, notándola húmedas igual que las mías. Volví a sus tobillos, subiendo de nuevos por sus piernas, y sus muslos, pero esta vez le roce un poco mas fuerte, arrancándole un gemido, esta vez mas fuerte.
-¡¡¡aaaahhh!! Joder, que me estoy poniendo caliente, cuando acabemos creo que voy a llamar a Elena, para que me quite el calentón cabrona.
Eso me jodió, porque yo también estaba cachonda, y sentí la necesidad de tener sexo con ella. Y no me lo iba a perder. Le quite la bragas con la escusa de que me impedía hacerle bien el masaje. La deje encueros, nunca me había pasado, ver aquel coño mojadito de la excitacion, y ponerme cachonda,  a punto de humedecer mi raja.
Cogí de mi bolso, una crema estimulante, siempre la llevaba conmigo porque nunca se sabe, y me había propuesto calentar aquella vulva. Me eche creme en las manos, frotándolas de nuevo para colocárselas calentitas, comencé de nuevo por sus hombros bajando lentamente por su espalda, llegando hasta sus nalgas y volviendo a subir de nuevo por ella, al bajarla de nuevo, llegue mas abajo de sus cachetes, dirigiéndome a sus muslos, y de estos hasta sus pies. Note su excitacion al mirar, a aquella raja y verla mojada. Eso me gustaba, sobre todo, cuando, disimuladamente movía la  pelvis queriendo gozar mas. Entonces subí de nuevo mis manos por entre medio de sus muslos y cuando llegue a la altura de su raja pasándole mi dedo meñique por toda su vulva, a lo que ella, respondió con un gemido a un mayor que los anteriores.
-¡Joder tía!, ¡¡¡uunn!!! que, como sigas de esa forma, me voy a correr.
-Ponte boca-arriba, ya mismo acabamos.
Los pechos de Gloria me parecieron espectaculares. esos pezones, te pedían comértelos. Los masajee un rato, ya no pude mas, el calentón era superior, mi coño no podía mas. Por eso en una de esas caricias a sus senos, me los coloque en mi boca, mordiendo sus pezones y metiendo en mi boca casi toda su teta.
-No se lo que haces, pero no pares, me encanta.
Esas palabras me animaron a seguir con mi lengua un camino hasta su montes venus, le abrí bien sus piernas, y sus labios vaginales, la miraba como queriendo pedirle permiso, y con su sonrisa me dio ese consentí miento, metí mi cabeza entre sus piernas, lamiendo y absorbiendo cada rincón de aquella vulva, que me resultaba tan apetitosa. Ya Gloria no se cortaba y gozaba agarrando mis pelos apretando mi cabeza mas adentro de su coño, mientras me empapaba una y otra vez con sus corridas.
-¡¡¡ooofff!!! perra, ¿te gusta comerme el coño?¡¡¡¡oooffff!!! cabrona me has echo correrme de nuevo¡¡¡oooffff!!
Ven pon tu coño en mi boca, que yo también quiero tus flujos cayendo por mi boca.
Esa experiencia era nueva, pero deseaba probarla, sentí su lengua acariciando mi vulva, dándome el calor de su saliva y unirlas con mis flujos. Quería sentir como ella me absorbía mi clítoris, y sentir como se me hinchaba, de la misma excitacion.
Me quite toda mi ropa, pase mis piernas por sus hombros, dejándole encima de su boca, todo mi coño, Cuando sentí su lengua alrededor de mis labios vaginales, a la vez que lo hacia a lo largo de mi vulva, mi cuerpo se estremeció, Lo mas bueno fue cuando note como me metió sus dedos en mi hueco, dándome muy fuerte, tanto con ellos como con su lengua por mi clítoris, mi cuerpo convulsionaba de gusto mi mente se perdía en el placer de sus manos y su lengua hasta que me quede extasiada, notando solo como de la vulva, salía un chorro de flujo, que emanaba como una fuente, dando de beber a una boca sedienta de sexo. 
Nos miramos, eso que había pasado, no se podía volver a repetir, ya que temíamos que nuestra amistad se quebrara, y aunque todavía no entendí lo que me paso con ella, se que fue mi mejor sexo oral lésbico. 
Seguimos saliendo como amiga, nunca mas volví a tener nada mas con ella, solo una bonita amistad

 

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